martes, 3 de febrero de 2009

Oda 32

Bueno aquí les dejo otro gran poema del maestro Pessoa:

Sufro, Lidia, del miedo del destino.
La leve piedra, que un momento yergue
las lisas ruedas de mi carro, aterra mi corazón

Todo cuanto amenaza en cambiarme,
aunque sea para mejor, odio y huyo.
Déjenme los dioses mi vida siempre sin renovar


mís días, mas que uno pase y otro pase,
quedando yo siempre casi el mismo; yendo
hacia la vejez como un día entra en el anochecer

[el subrayado es mío]

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